Ventana Abierta just published a double issue remembering Don Luis Leal, “father of Chicano Studies”, illustrated with some of my photographs of Luis Leal and of Santa Barbara. I met him when he was 102 years old and he was in great shape. A week later he suffered a fall that sent him into a downhill spiral. After his death earlier this year, I wrote the passage below in his memory, which was published in El Mundo.

Recordando a Luis Leal (1907-2010)
“Padre” de los estudios de la Literatura Chicana
by Isaac Hernández
Vio, de niño, entrar a Zapata y a Pancho Villa en la ciudad de México. De la mano de su hermanito, fue testigo de varios fusilamientos, cerca de donde ahora está el Palacio de Bellas Artes.
Llegó a Chicago con 19 años, el mismo día que Charles Lindbergh completó su vuelo trasatlántico, el 21 de mayo de 1927. Le siguieron las armas; en la peluquería mexicana a la que iba solía haber un gangster haciendo guardia con metralleta, pues el jefe era también cliente. Durante la II Guerra Mundial tomaría las armas, como soldado en las Islas Filipinas, de donde regresó con gran cariño por su gente, y por la herencia hispana que allá encontró.
En los años 50 y 60 llegó a ser uno de los principales profesores de literatura mexicana e hispanoamericana dentro de EEUU. Ha escrito más de 45 libros y mas de 400 ensayos.
Distinguido profesor en la Universidades de Illinois hasta 1975, se jubiló en Santa Bárbara, donde volvió a hacer carrera en la Universidad de California (UCSB), con tres décadas más como profesor, hasta casi cumplir los 100 años. Antes había enseñado también en las universidades de Chicago y Misisipi y la Emory University.
Compartía, caso raro entre catedráticos, las actividades académicas con las actividades culturales y cívicas de la comunidad: siempre preocupado por la condición de los mexicanos y de todos los hispanos. Su Breve Historia del Cuento Mexicano es un clásico, así como su libro sobre Mariano Azuela, el primero sobre el gran novelista de Los de Abajo. Fue uno de los primeros estudiosos del “realismo mágico” en los años 60 y en los 70, y puso el peso de su prestigio académico en el estudio de la literatura chicana, ignorada cuando no repudia en las Universidades.
En un sentido es el “padre” de los estudios de literatura chicana, los cuales promovió incesantemente. Dada la longitud de su vida y carrera, se podría decir que era el “Decano” de quienes se dedican en este país al estudio del español y de nuestras literaturas.
Aparte de su gran generosidad con estudiantes y colegas, le caracterizaba una gran sencillez e interés por los demás. “Trataba con la misma deferencia y afabilidad a Octavio Paz o a Carlos Fuentes que a una camarera o lavaplatos de un restaurante, quienes solían acercarse a saludar y decirle que le habían visto en uno de los programas culturales de la televisión en español en los que participaba”, su amigo Víctor Fuentes, escritor español y profesor de UCSB con quien Don Luis fundara la revista literaria “Ventana Abierta”.
Tenía también un gran sentido del humor. Cuando algún chicano le preguntaba el secreto de su longevidad, decía, ‘porque como arroz y frijoles como ustedes’. “Finalmente, al cumplir 101 en la cena de cumpleaños descubrió tal secreto”, recuerda Fuentes. “‘Es el amor que me tienes ustedes los amigos y yo a ustedes’, claro que en esos amigos implícitamente también incluía a la camarera y al lavaplatos antes mencionados”.